La lana de alpaca de los andes peruanos es la mejor a nivel mundial, estos animales son tratados por las tejedoras con cuidado y respeto, llegando a considerarlas parte de su familia.
La lana se lava cuidadosamente con una raíz que es tradicionalmente utilizada en las comunidades andinas, manteniendo así su suavidad y evitando el uso de químicos.
Los vibrantes y duraderos colores de las fibras se consiguen mediante un proceso natural, hirviendo plantas y frutos para conseguir una amplia gama de colores.
El último paso y donde sucede la magia, es en los telares de cadera, una herencia cultural Inca, que utilizan para plasmar historias y dar vida a piezas verdaderamente únicas.
Todo comienza con la cuidadosa selección de la lana, que proviene de las alpacas y ovejas criadas en las comunidades andinas de Perú. La lana es la materia prima de nuestra artesanía y es esencial para la creación de nuestras prendas. Las comunidades locales tienen una profunda conexión con sus animales y cuidan de ellos con amor y respeto.
Una vez recolectada, la lana pasa por un proceso de lavado completamente natural. Las comunidades andinas utilizan métodos tradicionales que involucran el uso de agua pura de los ríos locales y jabones naturales. Este proceso suave garantiza que la lana conserve su suavidad y calidad natural.
La magia de nuestros colores proviene de tintes naturales hechos a base de flores y plantas locales. Este proceso de tinción es una expresión de la armonía con la naturaleza que caracteriza a las comunidades andinas. Cada tonalidad refleja la belleza de los paisajes circundantes y lleva consigo la esencia de la tierra.
Nuestras prendas cobran vida a través del arte del tejido a mano en telares de cadera. Este método ancestral es una manifestación de la habilidad y destreza de las tejedoras andinas. Cada hilo es cuidadosamente tejido en su lugar, lo que significa que no hay dos piezas iguales. Cada prenda es una obra de arte única, tejida con amor y pasión.